sábado, 22 de febrero de 2014

La experiencia: La mejor prevención.

Buenos días:

Me gustaría compartir con vosotros algo que me pasó ayer mismo en un contexto muy peculiar, al cual respeto y admiro. Encontrándome rodeada de un grupo de gente, que, ¿por qué no decirlo?, la vida les ha hecho toparse con circunstancias horrorosas. Surgió una conversación en relación a la droga y a los problemas que da la misma. 
Un hombre, de unos cincuenta años, con la dentadura destrozada por el consumo continuado de todo tipo de drogas dijo algo así:

"Yo he aprendido a leer tarde, puedo ser y soy un analfabeto, no he estudiado nada psicológico, pero lo que yo he vivido, lo que yo sé que hace la droga en una persona, no lo puede saber ni el psicólogo más especializado del mundo. Eso es un ciclo vicioso, un ciclo lleno de mentiras, que quien no ha pasado por ahí no sabe lo que es. Nosotros somos los que podemos ayudar a los toxicómanos, a los jóvenes de ahora. Porque no hay psicólogo ni médico que sepa lo que es tocar fondo de esa manera. Yo no sólo toque fondo, sino que cogí una pala y cabe más allá del fondo. Un psicólogo no sabe lo que es estar metiéndose heroína desde los 14 años y estar durmiendo en la calle más de 20 años. Pueden ser muy listos, pero no, no saben lo que es el mundo de la droga. Yo he pasado por todos los programas de rehabilitación habidos y por haber. Y nadie me ha sacado de esta mierda, sólo ver como otro que estaba como yo ahora está rehabilitado"

Estas impactantes palabras me hicieron confirmar algo que tenía en mente hace mucho tiempo. Los programas de prevención, especialmente los de prevención de drogas, serían más efectivos si quienes los realizaran fueran esas personas que han pasado por eso. Que tienen una experiencia de vida, una experiencia de cómo la droga ha destrozado su vida. 

El impacto que ellos causarían a los jóvenes, o no tan jóvenes, sería mucho más amplio del que podría causar cualquier profesional. Este buen hombre tiene razón, la experiencia, eso que 'a mí me pasa', te regala un saber y un conocimiento que ningún libro te puede dar. Y si de esa experiencia se puede sacar algo positivo, deberíamos 'aprovecharnos' de eso para prevenir a las jóvenes, y para hacer de este mundo un mundo mejor.

Por suerte yo he vivido la experiencia de realizar charlas de prevención en institutos con personas que están o han estado en el mundo de la droga, y puedo asegurar que no hay mayor impacto que el que un hombre de cuarenta años les diga: "Yo con vuestra edad empecé a tontear con los porros, hace dos meses salí después de 17 años de pagar una condena en prisión, todo por culpa de la droga".

Ahí lo dejo. Buenos días.

Lucía Herraiz

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